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enero 7, 2011

Anatomía de un problema arqueológico: otra vez Lancia.

domingo 2 de enero de 2011

Se ha escrito mucho en los últimos tiempos a propósito de Lancia. Las palabras no son inocentes, delimitan y definen los conceptos y, por lo tanto, nuestras opiniones y decisiones; así, es importante ser precisos y, a ser posible, concisos.
Los datos que a continuación se exponen proceden de:

a/ la experiencia sobre el yacimiento después de dirigir excavaciones y prospecciones arqueológicas en el mismo desde el año 1997 hasta el presente;

b/ el análisis de fotos aéreas hechas dentro de nuestra campaña habitual de prospección de 2010 y otras realizadas dentro de un proyecto de investigación europeo, La guerre et ses traces. Conflits et sociétés en Hispanie à l’époque de la conquête romaine (IIIe-Ier s. av. J.-C.), (estudios auspiciados por el Instituto Ausonius de Burdeos y por el Programa de la Agence Nationale de la Recherche(ANR) de la República Francesa: Conflits, guerres, violence) por el especialista en arqueología romana y fotografía aérea François Didierjean, del antes citado Instituto Ausonius, dependiente de la Universidad Michel de Montaigne, Burdeos III, que amablemente nos las ha cedido.
c/ informaciones orales de los vecinos del lugar;
d/ fotos realizadas sobre las excavaciones que, con motivo de la construcción de la autovía León-Valladolid, se han realizado en el verano de 2010.

Los gráficos, fotos y comentarios que siguen se organizan de la siguiente manera:

1/ Zona 1: necrópolis y vía.
2/ Zona 2: áreas industriales y hornos.
3/ Zona 3: edificio singular y aledaños.
4/ Zona 4: hábitat y edificios de almacenamiento.
5/ Zona 5: edificios indeterminados y establecimiento militar.
6/ Zona 6: vialidad y entorno.

ANTES DE EMPEZAR Y PARA CONTEXTUALIZAR EL PROBLEMA:

En primer lugar, me gustaría reflexionar, en tono menor pero también seriamente, sobre el hecho de que los datos que voy a exponer no me parecen un problema en sí mismos, sino todo lo contrario. La valoración del patrimonio, en lo que justamente se merece, debería ser un motivo que a todos alegrara y la inusual iniciativa de Carisio, que respetó una ciudad, en principio enemiga, para que quedase como testimonio de su previsible victoria, quizá también debiera servir como ejemplo que nos iluminara, desde ese pasado -tan presente- de hace más de dos mil años. Lancia es el sujeto paciente, no el problema, el problema es lo que nosotros queramos o podamos hacer con Lancia. Ni Lancia es ya el enemigo, ni existe tampoco ningún ejército conquistador. Algo tenemos ya ganado, prosigamos, así pues, desde la estricta y desapasionada moderación reflexiva.

Lo que a continuación se puede ver no se trata de elementos aislados sino de una parte sustancial del yacimiento de Lancia, estructuras que se interrelacionan entre sí, con los restos detectados desde antiguo en el alto del cerro y aún con otros de los alrededores. La visión e investigación del yacimiento se ve fuertemente mediatizada ahora, y para el futuro, con la construcción de una infraestructura que impedirá una lectura coherente y una futura puesta en valor (tremendo galicismo, por el que pido perdón inmediatamente) de un yacimiento importante, no sólo dentro de la Arqueología castellano y leonesa, sino también europea. Desde este punto de vista, la declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) del yacimiento fue perfectamente pertinente, consecuente con las necesidades de preservación del patrimonio que contiene y lo que sorprende es que esta declaración legal de protección, auspiciada por la Administración, no haya sido capaz de proteger al yacimiento ni de la misma Administración.
Por si esto no fuera suficiente –que así debiera-, la valoración de lo hallado en las excavaciones del año 2010 presenta unas características de excepcionalidad que no se han percibido quizá por una pretendida falta de “monumentalidad” –concepto cuya sola mención causa asombro a estas alturas de la sensibilidad de protección del patrimonio– o, más matizado, pero en el fondo perteneciente al mismo campo semántico, la “escasa entidad” de la que “adolecen“ los restos.

Sin querer entrar a valorar las causas de que esto haya sido así, creo sinceramente y de forma respetuosa con todas las partes implicadas en este triste asunto, que la existencia de los restos que a continuación se citan merecen una revisión a fondo del problema y sus posibles soluciones:

1/ una importante necrópolis de largo recorrido cronológico, sólo excavada parcialmente;

2/ unas instalaciones industriales de diversas épocas con unos hornos en un estado de conservación muy superior a lo habitual; uno, al parecer, por las noticias de prensa, del siglo IV p.C. muy bien conservado, otro del siglo XVI, en un estado de conservación excepcional que quizá debiera compensar su supuesta “falta de interés” por su cronología posromana.

3/ un tramo de una de las vías más importantes de la Hispania romana, particularmente trascendental para la articulación político, administrativa, militar y fiscal de todo el noroeste peninsular;

4/ una mutatio, o edificio de postas oficiales del Servicio imperial de correos, establecido desde Augusto, que es el único conservado en toda la Península y uno de los pocos del Imperio, ya que del de Mariturri, en el País Vasco -precisamente sirviendo a la misma vía romana, lo que no parece casual, ni poco relevante-, sólo quedan las marcas en el suelo de los muros y los muchos datos recuperados en una excavación precisa y minuciosa;

5/ unas estructuras de habitación que parecen importantes por su desarrollo espacial;

6/ unos edificios (horrea) de almacenamiento, estabulación, o ambas cosas a la vez, también poco frecuentes, y quizá en conexión con lamutatio antes mencionada;

7/ y, para finalizar, un establecimiento militar que ocupa parte de los terrenos intervenidos y no detectado, salvo en sus estructuras más resistentes, al parecer pertenecientes al siglo I p.C.
Los restos mencionados, que luego se desglosan en el aparato gráfico, debieran ser suficientes, hasta tomados de uno en uno -y, cuánto más, todos en conjunto-, para replantearse un trazado que compromete seriamente la investigación y el aprovechamiento como bien patrimonial de un yacimiento complejo y, al parecer, poco comprendido.

Cualquier excusa o interés que se anteponga a las disposiciones legales mencionadas (protección BIC), o a las razones arqueológicas aducidas, deberá argumentarse desde una perspectiva de excepcionalidad que no parece aplicable al caso que nos ocupa: el de la preservación de un patrimonio suficientemente conocido, protegido por la Ley y que, en cuanto pertenece a todos, todos debemos vigilar, proteger, cuidar, estudiar y dar a conocer.

La consideración del yacimiento de Lancia como un “todo” articulado y coherente y no de la suma de partes inconexas es algo que me parece fundamental, y eso es lo que, sobre todo, ahora está en serio riesgo de perderse. Éste debe ser uno de los ejes sobre los que descanse la dignificación de los vestigios para la visita y aprovechamiento didáctico para la sociedad de unos recursos patrimoniales que recibidos del pasado debemos proteger y que, aún mirándolo con los ojos más egoístas y economicistas, no debiéramos permitir que se perdiera porque es una inversión de futuro cuyo alcance, en gran medida, desconocemos. Primum non nocere.

También quiero dejar muy claro, para finalizar, que aunque las palabras supraescritas puedan ser interpretadas como invectivas a personas o instituciones concretas -quizá por muchos lectores que me conocen poco-, esto no es en absoluto cierto, ni mi intención es esa; mi único interés es el de procurar que Lancia sea protegida y preservada en su integridad, y mis críticas están dirigidas al sistema cautelar en general (considerado globalmente, esto es, autonómico a escala nacional -con excepciones-, estatal y también europeo en algunos casos) que hace que situaciones altamente problemáticas como éstas se repitan continuamente. En concreto, en Lancia, en un proceso que dura ya más de seis años, las excavaciones se realizaron al final, con evidente falta de tiempo, necesidad de celeridad y con los accesos y tramos de autovía colindantes a la zona ya realizados, con lo que los resultados jamás, o muy difícilmente, podrían condicionar unos hechos consumados, esto es, el trazado elegido, que desde mi punto de vista –humilde y estrictamente arqueológico-, es equivocado. En resumen: que si la presencia de patrimonio arqueológico puede alterar los proyectos de infraestructuras actuales, la investigación debe preceder a los mismos y no al contrario, para no dar la impresión de que el problema son las características arqueológicas de un yacimiento dado, cuando la realidad es que el problema es exactamente el contrario: el problema es un mal proyecto, porque carece de fundamento arqueológico al haberse realizado antes de tener todos los datos en la mano, esto es, si se me permite la frase hecha, habiendo empezado la casa por el tejado.

También quiero manifestar que realmente este último debate -el de las cosas pasadas- ahora me parece secundario, ya que son hechos consumados, irreversibles y, en consecuencia, que ya no tienen solución. Lo esencial en este momento es la valoración por quien corresponda de la importancia objetiva del yacimiento y la existencia de estructuras importantes, y aún excepcionales por su rareza en la arqueología peninsular, que deberían hacer que se reflexionara seria, pausada y desapasionadamente sobre las posibles soluciones a un problema que, hay que recordarlo, Lancia no ha creado, sino sufrido.

En Salamanca, a uno de enero de dos mil once.

Fdo.: Jesús Liz Guiral.
Área de Arqueología.
Universidad de Salamanca.

Al final del articulo (en la web en que se publico) puedes consultar un anexo gráfico que completa lo comentado en el articulo.


Publicado el día 2 de enero de 2011.

Fuente: http://lancienses.blogspot.com/2011/01/anatomia-de-un-problema-arqueologico.html

 

diciembre 21, 2010

Encuentran una necrópolis infantil en los terrenos del centro de visitantes. Las catas arqueológicas dejan al descubierto más de una veintena de tumbas

21/12/2010 larry | posada de valdeón

Las nuevas prospecciones arqueológicas, ordenadas por la Comisión del Patrimonio y llevadas a cabo tras el hallazgo el pasado año de una ermita del siglo XII en el paraje de San Juan, junto a Posada de Valdeón y en el entorno donde está proyectado construir el centro de visitantes del Parque Nacional, dieron como fruto esta pasada semana la aparición de numerosas tumbas, más de una veintena hasta el momento, que en general presentan un tamaño pequeño, donde difícilmente cabría un adulto, lo que ha llevado a los arqueólogos a deducir que se trata de tumbas para niños, según confirmó a este periódico una de las arqueólogas encargadas de la excavación, Mariluz González Fernández, quien descartó pronunciarse más categóricamente sobre la dimensión y el significado de lo descubierto, ante lo incipiente de la prospección y la falta de datos más concretos.

El rebaje del terreno que ha dejado al descubierto esta necrópolis infantil tiene por el momento unos 150 metros cuadrados y se ha realizado en el lado Sur de la Ermita, ya que es ahí la zona donde se edificará el futuro centro de recepción de visitantes del Parque Nacional de los Picos de Europa en la zona leonesa.

Tras completarse la excavación se procederá al estudio completo de las tumbas y de los restos que contienen, asunto ahora relevante ante la posibilidad de que se trate de enterramientos infantiles agrupados, lo que requerirá también un estudio antropológico de los restos; cuestión también complicada, dado que los restos óseos de los niños se conservan mucho peor tras permanecer mucho tiempo inhumados, debido a su escasa consistencia y menor calcificación.

Poco frecuente. Este tipo de necrópolis infantil es algo poco frecuente y la explicación habrá que encontrarla tras los pertinentes estudios de los nichos y los restos. En las excavaciones llevadas a cabo durante el pasado año en el entorno inmediato de la ermita se encontraron también dos tumbas de reducido tamaño en las que se habían inhumado sendos niños. Junto a este hallazgo, producido el pasado verano, también se encontró una pequeña cavidad que en principio correspondería a un osario.

 

Publicado el día 21 de diciembre de 2010.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=573016

 

diciembre 12, 2010

Enterrados con jarras de aceite. El arqueólogo encargado de excavar Marialba habló en Valladolid sobre las tumbas encontradas en ella y los curiosos objetos que acompañan a los restos humanos.

Junto a la cabeza -”ahora sólo un cráneo pelado-”, una jarrita de cerámica. Y dentro de ella, restos de algún tipo de aceite. Es lo que encontraron los arqueólogos encargados de excavar la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera, en el municipio leonés de Villaturiel, durante el verano del año 2009, en concreto cuando iniciaron la exhumación de las tumbas correspondientes a los siglos VI y VII.

«Los enterramientos romanos han ofrecido otro tipo de ajuares, con objetos como los anillos de bronce, más esperados, pero estas jarritas que acompañan a las tumbas tardorromanas, o ya visigodas, son extremadamente raras en León». Quien así se expresa es el arqueólogo leonés Emilio Campomanes, responsable de la empresa encargada de la excavación de Marialba, Talactor, y que ayer participó en la jornada Necrópolis tardorromanas en la cuenca del Duero que se celebró en la villa romana de Almenara (Puras, Valladolid) y donde este experto habló de Las tumbas bajoimperiales de Marialba de la Ribera .

¿El significado de estos curiosos acompañamientos? Campomanes apunta a rituales en los que las citadas jarritas contaran con un papel destacado. «Podrían formar parte de un banquete funerario, o quizá los fallecidos fueran ungidos con el óleo que contenían de acuerdo con un rito concreto», aventura el arqueólogo, quien recuerda que ahora se abre un largo período de análisis sobre los hallazgos ofrecidos por este yacimiento leonés, olvidado durante largo tiempo y ahora estudiado por la Fundación del Patrimonio de Castilla y León.

En su charla, Campomanes se centró en las necrópolis de la basílica, donde reposan restos humanos cuyas dataciones oscilan entre los siglos IV y VI, sin olvidar las tumbas localizadas por el alemán Hauschild en el año 1968. Como novedad, subrayó las cinco tumbas tardorromanas exhumadas y el hecho de toparse con dos claras zonas, la correspondiente a la primera época de la iglesia romana, y la visigoda. El responsable de Talactor explicó que estos trabajos han permitido, entre otras cosas, saber que en este enclave estuvo ocupado desde los siglos IV-V hasta finales de la Edad Media «sin interrupción». «Ahora, toda esta información debemos procesarla y complementarla con los estudios que en estos momentos está realizando la fundación», comentó.

 

Publicado el dia 11 de diciembre de 2010.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=570743

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